Daño en el hígado inducido por alcohol

A nivel mundial cerca de tres millones de personas mueren anualmente por consumo nocivo de alcohol. Casi dos mil millones de personas consumen alcohol y cerca de 75 millones son diagnosticadas con problemas asociados al consumo de licor y están en riesgo de desarrollar enfermedad hepática alcohólica.

El alcohol es la segunda sustancia de abuso más consumida en todo el mundo después de la cafeína.

De acuerdo con la OMS, en el continente americano el consumo de alcohol es alto y va en crecimiento, luego de Europa, es la segunda región con mayor consumo. La bebida preferida es la cerveza que se consume en el 50% de los casos, seguida por las bebidas destiladas y el vino. El consumo de alcohol se asocia a muchos problemas, tales como accidentes de tránsito, violencia doméstica, homicidios y suicidios. 

Para cuantificar el consumo de alcohol se usa la unidad de bebida estándar que equivale a 10 gramos de alcohol. El patrón de consumo crónico de riesgo elevado es de más de 20 gramos por día en mujeres y más de 40 gramos por día en hombres. También se ha incrementado el consumo por atracón, que se define como el consumo en 2 horas de 5 unidades de bebida estándar en hombres y 4 en mujeres. Por definición, una unidad de bebida estándar de 10 gramos equivale a 1 cerveza, a una copa de vino, a una copa de  aguardiente/ron, o a un vaso de whisky. 

La enfermedad hepática alcohólica incluye un amplio rango de estadios que van desde el hígado graso, la esteatohepatitis alcohólica con o sin fibrosis, la cirrosis y el hepatocarcinoma. Comparado con el hígado graso no alcohólico, esta cursa con una fibrosis hepática más agresiva. El grado de compromiso y tiempo de evolución de la enfermedad hepática alcohólica depende de la interacción de factores de riesgo ambientales, genéticos y conductuales. Una enfermedad hepática previa de otra causa se asocia con mayor riesgo de progresión de la enfermedad. Las mujeres tienen mayor riesgo de desarrollar enfermedad hepática alcoholica debido a la menor cantidad de alcohol deshidrogenasa gástrica (una enzima encargada del metabolismo del alcohol) en comparación con los hombres, sin embargo, los hombres son más propensos al abuso del alcohol por lo que la enfermedad es más frecuente en el género masculino.

El 90% de los consumidores pesados desarrollan hígado graso, 10% al 35% desarrollaran esteatohepatitis y hasta el 20% desarrollan cirrosis. La intoxicación etílica aguda ocasiona principalmente cambios conductuales. La presentación del cuadro clínico puede variar según la tolerancia, el tipo de bebida, la rapidez del consumo y la ingesta alimentaria concomitante. 

¿Qué es el daño hepático inducido por alcohol?

La hepatitis alcohólica es una forma grave de descompensación aguda de la enfermedad hepática alcohólica que pueden presentar consumidores pesados con dicha enfermedad de base, se caracteriza por ictericia (coloración amarilla de piel y mucosas) de reciente aparición, entre otros criterios diagnósticos y complicaciones asociadas.

El Síndrome de abstinencia alcohólica ocurre posterior a la suspensión o a la disminución en la cantidad de consumo de alcohol después de la ingesta de grandes cantidades por periodos de tiempo prolongados. Puede dar síntomas como ansiedad, trastornos del sueño hasta agitación, alucinaciones, delirio y convulsiones, entre otras manifestaciones.

Los trastornos de abuso de alcohol se definen por la presencia de consumo de forma maladaptativa que se manifiestan por síntomas que llevan al deterioro en la funcionalidad personal, familiar y laboral.

¿Cómo lo diagnostican?

Para los diagnósticos de dependencia y abuso de alcohol se utilizan 11 criterios diagnósticos, se hace a partir de 2 y lo clasifica como leve, moderado y grave:

  1. Consume alcohol con frecuencia en grandes proporciones y durante un tiempo más prolongado del previsto.

  2. Existe un deseo persistente o esfuerzos fracasados de abandonar o controlar el consumo de alcohol.

  3. Invierte mucho tiempo en actividades necesarias para conseguir alcohol, consumirlo o recuperarse de sus efectos.

  4. Experimenta ansiedad, angustia o un poderoso deseo o necesidad de continuar consumiendo alcohol.

  5. Consumo recurrente de alcohol que lleva al incumplimiento de deberes esenciales en el trabajo, escuela o casa.

  6. Consumo continuado de alcohol a pesar de sufrir problemas sociales o interpersonales persistentes o recurrentes, provocados o exacerbados por los efectos del alcohol.

  7. El consumo de alcohol provoca el abandono o la reducción de importantes actividades sociales, profesionales o de ocio.

  8. Consumo recurrente de alcohol en contextos en los que provoca un riesgo físico.

  9. Continúa con el consumo de alcohol a pesar de saber que sufre un problema físico o psicológico persistente, probablemente causado o exacerbado por el alcohol.

  10. Tolerancia, definida por necesidad de consumir dosis cada vez mayores de alcohol para conseguir la intoxicación o el efecto deseado. Efecto notablemente reducido tras el consumo continuado de la misma cantidad de alcohol.

  11. Abstinencia, manifestada por presencia del síndrome de abstinencia y que consume alcohol para aliviar o evitar los síntomas de abstinencia.

El tratamiento de la enfermedad hepática alcohólica es integral y va de la mano de especialidades como hepatología, psiquiatría y toxicología, además de la asesoría psicológica. La abstinencia total es fundamental, los grupos de apoyo y espirituales además del acompañamiento familiar pueden facilitar la recuperación de los pacientes.

En algunos pacientes que desarrollan cirrosis, con insuficiencia hepática avanzada o ciertas complicaciones marcadoras de mal pronóstico, logran abstinencia completa al consumo de licor (mínimo 3-6 meses) y tienen buen soporte social, pueden ser candidatos a trasplante hepático.

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